Se puede estar a favor de la unidad de España y en contra del 'procés', pero nada excusa convertirse en el defensor hiperventilado de la represión policial, judicial, institucional y política que sufrió Catalunya.
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Cercas y el neofalangismo

05/05/2026, Cataluña

Cuando, en 2017, Javier Cercas publicó 'El monarca de las sombras', el historiador Francisco Espinosa Maestre –especializado en la Guerra Civil y la represión franquista en Extremadura y Andalucía- escribió un artículo con un título frontal: “Javier Cercas blanquea de nuevo el fascismo”. Previamente, ya había mantenido la misma tesis respecto a la novela más famosa de Cercas, ‘Soldados de Salamina’, criticando la humanización de Rafael Sánchez Mazas, y el hecho que presentara como “un personaje fascinante” al cofundador de Falange, coautor del 'Cara al Sol', admirador de Mussolini e ideólogo de Franco.

Esta mirada “amable del fascismo” también la criticarían otros nombres propios de prestigio como el politólogo Vicenç Navarro, la poeta mexicana Guadalupe Flores, el reconocido crítico Ignacio Echevarría, el catedrático de Estudios Hispánicos Sebastiaan Faber, que lo acusaba de “desvergüenza intelectual”, la historiadora británica especialista en la Guerra Civil Helen Graham, o el historiador gallego Lourenzo Fernández Prieto, que acusó a Cercas de falsificación histórica. En realidad, en boca de los defensores de la memoria histórica, estas novelas practicarían un “negacionismo suave” respecto al papel del fascismo en la guerra civil. Ninguna de las críticas entraba, obviamente, en la categoría literaria de la obra de Cercas, sino en el papel que tenía como un constructor de una falsedad histórica: que la guerra civil había sido una “tragedia colectiva” donde todos eran culpables, y no un golpe de Estado fascista contra la República.

No sé si esta bonhomía con el fascismo explica la misma banalización con la que Cercas trata la represión que sufrió el movimiento independentista a raíz del Primero de Octubre. Al fin y al cabo, después de enaltecer literariamente a un fascista como Sánchez Mazas, no le debe de resultar difícil considerar la actuación policial contra los ciudadanos que querían votar como un gesto de bondad democrática. Y esta es la cuestión fundamental, que se puede estar a favor de la unidad de España y en contra del 'procés' catalán, pero nada excusa convertirse en el defensor hiperventilado de la represión policial, judicial, institucional y política que sufrió Catalunya. Y no solo, dado que desde el primer momento Cercas se convirtió en el detractor feroz de todo un movimiento democrático que implicó a millones de personas. Recordemos que llegó a confesar la majadería de que le había afectado más el Primero de Octubre que la tragedia de la pandemia del covid.

Y ahora vuelve. Será porque acaba de publicar un nuevo libro y vomitar contra el independentismo en la prensa española siempre genera simpatía, o será porque el hombre no puede controlar su fobia, el hecho es que acaba de perpetrar otra de sus 'verdades históricas': “lo que pasó en Catalunya fue la primera manifestación del nacionalpopulismo en España”. Es decir, reduce la lucha por los derechos catalanes a una simple pulsión emocional, obviando los siglos de represión del idioma y la identidad, y todos los intentos seculares de hacer desaparecer a la nación catalana. A la vez, niega las razones y las causas que condujeron a millones de catalanes a querer ejercer su derecho a votar, y el mismo derecho del pueblo catalán a decidir su futuro. No es extraño que Cercas sea la figura instrumental preferida del proyecto deconstructor -es decir, españolizador- de Salvador Illa. Lo más curioso es que acusa al independentismo de ser “reaccionario y antidemocrático”, y lo hace con el argumentario propio de un reaccionario antidemocrático, tal como lo definió el doctor en Historia Contemporánea Xavier Díaz: “por mucho que lo disimules, escribes como un franquista, opinas como un franquista, y practicas la misma catalanofobia (no consideras la idea que los catalanes, como cualquier otra nación del mundo, tenga derecho de autodeterminarse) que el franquismo”. Franquista o neofalangista, el hecho es que defiende la concepción más reaccionaria de España. Si en las novelas sobre la guerra civil Cercas es el constructor de un relato falso que reduce las culpas del fascismo a una cuestión colectiva, en las declaraciones sobre el independentismo hace lo mismo: banaliza la represión y convierte a las víctimas en culpables. Todo un mérito que siempre tiene premio.