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Los otros niños
Niños que quedaron congelados en una infancia arrancada de cuajo, y se han quedado sin mirada
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Acabada Navidad, enfilamos la semana mágica de los Reyes Magos, regida por el fascinante nerviosismo de los niños. Aunque en casa hacemos un tió magnífico que lleva décadas arrastrándose entre nosotros con la paciencia de los troncos viejos, medio herido y apaleado pero sin embargo altivo, también es costumbre que los Reyes pasen por nuestra republicana casa. Además siempre hemos seguido el magnífico espectáculo de la llegada de los Reyes, con todas esos caritas redondas de ojos abiertos de par en par que resumen, en una sola mirada, la grandeza de la infancia. No hay nada más bello que la ilusión inocente de un niño, y si algunas tradiciones tienen un especial sentido, lo tienen porque son capaces de activar el resorte infantil que todavía queda dentro de nuestras estrujadas almas. Dicho en corto, ¡qué fiesta tan bonita!
Sin embargo, y quizás porque la experiencia personal con el mundo de la adopción me ha hecho conocer de cerca a los niños que no tienen árboles de Navidad, y cuya vida se arrastra por las esquinas del mundo sin ser vistos –niños invisibles a pesar de su brutal visibilidad–, probablemente por ello siempre que se acercan los Reyes siento una inevitable tristeza. Tal vez por este motivo escribo el artículo hoy, cuando aún estamos lejos de los Reyes, y no el día antes, porque no quiero afear una fiesta magnífica, pero tengo una cierta necesidad de hacer, en los días previos, esta reflexión. Somos unos privilegiados. Ya sé que decirlo no es original y seguramente es inútil. Pero no sobra remover de vez en cuando las conciencias de este orondo primer mundo que no sabe qué significa no haber tenido nunca un juguete. A pesar de que en este preciso instante la amiga Sor Lucía –o cualquiera de las otras grandes personas que dedican su vida a mejorar la de los otros– me diría que no hay que ir muy lejos, que el cuarto mundo cohabita con el primero de una manera brutal y soez, y que la mezcla entre la riqueza y la pobreza empieza a ser el paisaje cotidiano también en nuestro país.
Lejos, pues, o cerca, al abrigo de los agujeros negros de nuestros barrios marginales, o en las calles de los mapas lejanos donde malviven y mueren ante la indiferencia más impúdica, hay niños que nunca sabrán lo que es la ilusión de Reyes. De hecho, habrán aprendido a esconderse de un bofetón antes de recibir un abrazo, y algunos, los más desgraciados, habrán sido definitivamente destruidos en las camas de la prostitución o en las guerras que los humanos inventamos para destruir la vida. Los he conocido. Niños que quedaron congelados en una infancia arrancada de cuajo, y se han quedado sin mirada, perdidos en un vacío inalcanzable. Vivos y prematuramente muertos. Para ellos detengo hoy la atmósfera de fiesta y alzo la palabra, aunque sólo sea para dejar dicho que no siempre son invisibles. Que a veces conseguimos verlos...
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Pilar Rahola
La Vanguardia. Barcelona.
03/01/2012
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Els altres nens
Nens que varen quedar congelats en una infància arrancada de socarrel, i s´han quedat sense mirada
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Acabat Nadal, enfilem la setmana màgica dels Reis d´Orient, regida pel brogit i el nerviosisme de la canalla que espera delitosa saber què li portaran. Tot i que a casa fem un Tió magnífic que porta dècades arrossegant-se entre nosaltres amb la paciència dels troncs vells, mig ferit i estomacat però tanmateix altiu, també és costum que els Reis passin per la nostra republicana casa. A més sempre hem seguit l´encisador espectacle de l´arribada dels Reis, amb aquelles carones rodones d´ulls esbatanats que resumeixen, en una sola mirada, la grandesa de la infància. No hi ha res més bell que la il.lusió d´un infant, i si algunes tradicions tenen un especial sentit, el tenen perquè són capaces d´activar el ressort infantil que encara queda dins les nostres rebregades ànimes. Ras i curt, quina festa més bonica!
Tanmateix, i potser perquè l´experiència personal amb el món de l´adopció m´ha fet conèixer molt d´a prop els nens que no tenen arbres de Nadal, i la vida dels quals s´arrossega per les cantonades del món sense ser vistos -nens invisibles malgrat la seva brutal visibilitat-, probablement per això sempre que s´apropen els Reis sento una inevitable tristesa. Tal vegada per aquest motiu faig l´article avui, quan encara estem lluny dels Reis, i no pas el dia abans, perquè no vull enlletgir una festa magnífica, però tinc una certa necessitat de fer, en les prèvies, aquesta reflexió. Som uns privilegiats. Ja sé que dir-ho no és original i segurament és inútil. Però no sobra remoure de tant en tant les consciències d´aquest primer món sobrefartat, i que no sap què significa no haver tingut mai una joguina. Tot i que ara mateix, en aquest precís instant, l´amiga Sor Lucia -o qualsevol de les altres grans persones que dediquen la seva vida a millorar la dels altres- em diria que no cal anar gaire lluny, que el quart món cohabita amb el primer d´una manera brutal i grollera, i que la barreja entre la riquesa i la pobresa comença a ser el paisatge quotidià també a casa nostra.
Lluny, doncs, o ben a prop, a recer dels forats negres dels nostres barris marginals, o als carrers dels mapes llunyans on malviuen i moren davant la indiferència més impúdica, hi ha nens que mai no sabran el que és la il.lusió de Reis. De fet, hauran après a amagar-se d´un clatellot abans de conèixer el caliu d´una abraçada, i alguns, els més desgraciats, hauran estat definitivament destruïts en els llits de maldat de la prostitució o a les guerres que els humans inventem per destruir la vida. N´he conegut. Nens que varen quedar congelats en una infància arrancada de socarrel, i s´han quedat sense mirada, perduts en un buit inabastable. Vius i prematurament morts. Per a ells i en homenatge a tots ells, aturo avui l´atmosfera de festa i alço la paraula, si més no per deixar dit que no sempre són invisibles. Que a vegades aconseguim veure´ls…
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Pilar Rahola
La Vanguardia. Barcelona.
03/01/2012
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11
Re: Los otros niños
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a mi me parece
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Autor : Gustavo
Data de publicació : 13/07/2012 01:42:08
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Re: Los otros niños
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Celestino:
Muy interesantes tus reflexiones, y estoy segura de que Pilar estaría de acuerdo contigo. Solo que yo no vi en su artículo tanto reproche. Simplemente quiso, en mi modesta opinión, tener unas palabras para los niños privados de toda alegría. Es muy meritorio que tú pienses en ellos, seguramente porque has trabajado en su ámbito, pero creo que la gran mayoría de la población no piensa en eso especialmente en estas fechas. Por eso el artículo de Pilar. Ella sabe bien de los sacrificios que la gente tiene que hacer para ganarse la vida, el artículo no apuntaba a culpabilizar a los esforzados trabajadores, pero sí a tocar conciencias, lo cual nunca está demás.
Yo también te doy la bienvenida al blog, en el cual me verás participar menos de lo habitual, pues me están absorbiendo otras ocupaciones.
Cordialmente
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Autor : Evelyn
Data de publicació : 08/01/2012 00:41:29
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Re: Los otros niños
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Sigue, para Esclarecedor
La misma imagen de buen vivir ofrece Argentina a primera vista al visitante foráneo, especialmente Buenos Aires. Yo estuve allí poco antes de estallar la crisis del corralito y por la apariencia nadie hubiera dicho que estaba al borde de la bancarrota, la imagen era la de un país desarrollado, alegre y consumista. Es cuando vives el día a día cuando ves cuanta gente que escapa a ese perfil y se empieza a modificar la visión de las cosas. Otra cosa que me sorprendió al viajar por el llamado tercer mundo es la gran cantidad de falsedades y mitos que tienen sobre la vida en el “primer mundo”. Mucha gente cree que la educación es realmente gratuita, incluso la universitaria y que el estado financia libros, material didáctico y todo tipo de gastos. Lo mismo con la sanidad y los impuestos. Cuando dije a un colombiano la cantidad que se sustrae del sueldo del trabajador español mensualmente vía impuestos, abrió mucho los ojos y comentó que así no merecía la pena, que con ese dinero bien invertido mantenía él a su familia entera, pero sólo a su familia, no a las de otros. Supongo que muchos piensan que tenemos una gallina de los huevos de oro para mantener el llamado “estado de bienestar”. De modo que, querido Esclarecedor, lo que quiero decirte es que todo lo que el español contribuyente utiliza de los bienes públicos lo ha pagado ya con creces mes a mes y ha pagado de paso muchos servicios que jamás utiliza, así como los dispendios de la clase política. Se supone que es un sistema solidario, pero al final entra en juego la naturaleza humana que, seas creyente o ateo, convendrás conmigo que siempre acaba por entrometerse y arruinar cualquier empresa. Hay demasiada gente que se aprovecha de lo público sin contribuir y eso acaba por cansar al que contribuye hasta hacerle sentir tonto. No es insolidaridad, es la realidad, la gente ya está cansada de trabajar muchas horas, restringir gastos, sufragar las necesidades de vividores profesionales y que, como premio, le digan que es un privilegiado.
Un cordial saludo. Hasta siempre
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Autor : Celestino
Data de publicació : 06/01/2012 17:55:40
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8
Re: Los otros niños
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Hola Esclarecedor. Gracias por tu bienvenida y encantado de saludarte.
Lo primero sería aclararte que el hecho de haber escrito a Pilar indica que creo que puede entender mi punto de vista y tomarlo en cuenta. Leo a otros articulistas a los que no me molesto en escribir ni puntualizar nada porque lo considero inútil. Por desgracia hay muchos que jamás profundizan en nada. Suelen tener como blanco de críticas a Israel, EE UU, Europa o la cultura occidental “en tono mayor” y a la clase media, funcionarios, fumadores, conductores y otros colectivos demonizados “en tono menor”. Su fuerte es la defensa de pobres (en abstracto), prostitutas, homosexuales, musulmanes o negros, sin ningún matiz, siempre los presentan como víctimas hagan lo que hagan. Antes también eran los adictos a las drogas, pero desde que grupos armados de corte “progresista” han acaparado el tráfico, los enfermos de adicción ya no les son tan simpáticos. No merece la pena leerlos la mayor parte de las veces, en un par de líneas ya notas que no tienen nada nuevo que ofrecer y siempre acaban difamando a la gente de bien para ponerse del lado de personajes que con frecuencia no tienen otra excusa para sus comportamientos que el pertenecer a colectivos identificados como desfavorecidos.
Yo también conocí tu hermoso país hace años, al igual que otros de América del Sur. Estaba soltero y sin un empleo estable. Acepté algún trabajo por esos lares y también participé en proyectos de tipo humanitario por allá y por África, pero estos los dejé después de malas experiencias que tuvimos con las gentes a las que íbamos a ayudar. Esas experiencias implicaban a niños precisamente, por eso sé lo poco que muchos padres del tercer mundo aprecian a sus criaturas y lo poco que les importa su bien. Te soportan si creen que les puedes aportar algún beneficio material, pero nada más. Por supuesto que algunos se salen de ese tipo, pero no son tantos para conseguir que me plantee volver, no tengo alma de misionero dispuesto al martirio ni mente de santo para soportar tanta ingratitud.
En España se vivió mejor que se vive, pero nunca fue una fiesta para la clase trabajadora, esa que no hace ruido porque se esfuerza para no mostrar sus miserias en público por una cuestión de dignidad y para no avergonzar a sus seres queridos. El salario mínimo en España no ha descendido ahora, siempre fue exiguo si lo comparamos con los precios de los artículos y bienes de consumo y miserable si lo comparamos con otros países europeos. Las pensiones de jubilación son penosas, más del 70% están muy por debajo de mil euros. Ahí es donde entra la falsedad de los medios de comunicación, que ofrecen una imagen frívola de la población, hablando del gran número de lugares de ocio que disfrutan los españoles y olvidando a los que se quedan en su casa o los que los utilizan sólo en ocasiones excepcionales. En España el modo de vida es el propio de un país desarrollado, lo que significa que con esos salarios y esas pensiones miserables, la gran masa de la población debe emplear una buena parte de sus ingresos en los gastos fijos que genera el modo de vida desarrollado. Si pudieran prescindir de gas, electricidad, agua corriente, transporte y otros gastos, podrían permitirse más de un capricho, pero mantener ese modo de vida que les pone a salvo de la marginalidad se consigue a fuerza de renunciar a casi todo lo que muestran los negocios de esplendorosas vitrinas. Es por eso que no hay muchos negocios estables en mi país, los locales comerciales pasan de mano en mano, se abren y se cierran dejando deudas en los bancos y familias empobrecidas.
Sigue...
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Autor : Celestino
Data de publicació : 06/01/2012 17:48:16
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7
Re: Los otros niños
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¡Hola Celestino! Bienvenido al blog de Pilar.
Participo en este foro desde su misma creación. Lo hice con absoluta continuidad por años. Finalmente decidí tomarme mis merecidas vacaciones y esta es mi primera participación tras un descanso bastante prolongado. Vacaciones reales y vacaciones del blog. Y me alegro de haberlo hecho. A nivel personal, el cambiar de aires, viajar y conocer otras latitudes, siempre lo he considerado como una de las experiencias más enriquecedoras. Precisamente el poder observar tanta gente en posiciones tan lateralmente opuestas, es lo que nos ayuda a conocer y comprender mejor nuestro propio lugar, en este mundo excesivamente complicado.
A nivel del blog, este paréntesis me permitió tomar cierta distancia del mismo, relajarme y ver más claramente las cosas. Fundamentalmente me permitió comprender que son importantes los temas que aquí tratamos, y esa debe ser nuestra preocupación. El debate si es sano también es bueno, pero no es la discusión ni la disputa lo que importa, sino las cosas que estamos debatiendo. En ocasiones me ha tocado perder de vista esta reflexión.
Al igual que Evelyn, yo también soy judío, y también soy sudamericano. Ella es uruguaya y yo soy argentino. Mi condición de judío pasa fundamentalmente por mi fuerte identificación con el Estado de Israel, con sentirme muy integrado emocionalmente a nuestro sufrido pueblo, y es la parte religiosa la que a mí no me atañe desde hace muchísimos años. Soy ateo.
Soy uno de los grandes admiradores de Pilar. Es casi imposible que no sienta identificación con practicamente todo lo que ella expone. Es una mujer enorme. Ética y moral en cantidades sustanciales. Es muy raro lo que me sucede con ella, porque no es lo que me acontece con la mayoría de la gente. En un muy lejano y primario mail, ella me decía que pese al gran charco que nos separa, hay “una gran sintonía de ideas”, y no se equivocó en esa afirmación.
No encuentro ni una sola palabra para reprocharle algo a Pilar en este sano escrito respecto a los niños desposeídos. Pero también me gusta lo que tú expresas. Hay sólidas coincidencias. Solo que estando el mundo tan contaminado como lo está, no comprendo por qué enfrentarla justo a Pilar, por inocente, respetuosa y nimia que sea la crítica.
Es que si en este mundo tan lleno de injusticias, habría muchas “pilares”, otro sería el cantar. Y creo que tú lo sabes. Admiro su valiente y férrea lucha contra todo tipo de injusticias, pero eso no me convierte ni en adulador, ni en obsecuente. No obstante sé positivamente de su excelente predisposición y voluntad. Incapaz de escribir una sola frase en la que ella no crea fervientemente. La hipocresía es una actitud que no la ha rozado jamás.
He conocido muy bien tu país. Lo he conocido fundamentalmente en la época de su supuesta bonhomía. En aquellos años (hace muy poco), un escrito como el tuyo, hubiera sido más difícil de encontrar, pero este revuelto mundo cambia con una rapidez pasmosa, que no para de sorprendernos. Sin embargo un escrito como el tuyo, nunca sorprendería demasiado en un país como Argentina. En mis largos sesenta y seis años no recuerdo un solo momento de bonhomía colectiva real. El mío es un país encantador, querible, pero extremadamente complicado. Solo que con lo que hoy sucede en el resto del mundo, veo que es el mundo entero el complicado, y que en vez de entender cada día más las cosas, entiendo cada día menos.
En la mesa del Seder (Pascuas judías) hay varios alimentos con interesante mensajes simbólicos. Uno de ellos es un huevo. Simboliza la suerte del pueblo judío. Unas veces más arriba, otras veces más abajo. Hoy esa simbología es aplicable a muchísimos colectivos más.
Incorpórate Celestino al blog y colabora con la importante tarea que realiza Pilar. Necesitamos del aporte de gente de bien. Los temas propuestos son por lo general de mucha gravitación. Al menos eso es lo que yo siento.
Esclarecedor
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Autor : Esclarecedor
Data de publicació : 06/01/2012 04:22:48
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6
Re: Los otros niños
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Tercero. Hablando de costumbres, supongo que eres judía por todo lo que conoces de sus festividades. Los cristianos tenemos dos grandes fiestas, una para celebrar la llegada de Jesucristo (fiesta de alegría porque nos trae esperanza) y otra para conmemorar su muerte (fiesta de tristeza porque recuerda su humillación y aniquilación). Mis hijos saben que existe el mal y que existe el bien. En Navidad se celebra el bien, en Semana Santa se recuerda que el bien no siempre es bien recibido en el mundo. El turrón, los villancicos y los Reyes Magos son una oportunidad de crear un ambiente de alegría, ellos saben que no es solamente la fiesta de los regalos, es el aniversario del nacimiento de un ser excepcional que predicó el amor entre todos los seres humanos.
Cuarto. Duele un poco constatar como los seres humanos somos capaces de aceptar cosas inaceptables sólo porque nos las repiten a diario. Te recuerdo, querida Evelyn, que el trabajo no es un privilegio, es un derecho recogido en la Carta de Derechos Humanos. En el Antiguo Régimen, tan injusto y atrasado, el que trabajaba para sustentarse y pagaba tributos abusivos constituía la base de la pirámide social, a nadie se le ocurría considerar el trabajo como un privilegio. Ahora, en pleno siglo veintuno, no somos capaces de distinguir entre derechos y privilegios. Todo lo que no sea morirse de hambre es opulencia. Piensa en esto y en cómo los poderes del mundo invaden la conciencia de la gente a fuerza de repetir mentiras. Si uno no se pone las pilas, acaba por ser cómplice de todas las mentiras del mundo. El trabajo no es un privilegio. Los privilegios son placenteros y el trabajo es la desagradable obligación que nos imponemos para no caer en la pobreza. Otra cosa es que hayamos caído tan bajo en este primer mundo lleno de prosperidad como para considerar afortunado al que vive del sudor de su frente. No ves algo contradictorio en esto? Cómo es que, siendo tan ricos y afortunados, hemos llegado a considerar el duro trabajo como un privilegio?
Por último quiero aclararte que no hay ninguna antipatía hacia Pilar, a la que tú defiendes quizás porque la aprecias mucho. Yo también. Admiro mucho su labor en pro de Israel y por eso empecé a leer el blog. En Asturias, donde vivo, solamente la izquierda más sectaria siente aversión por Israel y los judíos. Los demás, por regla general, pensamos que Israel tiene unos vecinos tan poco deseables como para que nuestros antepasados los corrieran a pedradas desde los montes hace más de mil años. Por eso, porque me gusta Pilar casi tanto como a ti, me he molestado en escribir para darle un pellizco en la conciencia. Creo que está muy equivocada si cree que los españoles estamos “idiotizados” y no vemos más allá de los regalitos navideños.
Un saludo muy cordial
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Autor : Celestino
Data de publicació : 05/01/2012 01:08:26
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5
Re: Los otros niños
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Evelyn,
Sin querer entrar en una polémica que no llegaría nunca a su fin por tener los dos posturas distintas, voy a puntualizar alguna cosita que creo que no has captado en el post que dirigía a la autora del blog.
Primero. Es el aire de reproche que se desprende del artículo el que me parece incorrecto. A poco que te descuides te estampan en la frente el sello de insolidario. Entre los opulentos y los miserables hay una masa de pueblo silencioso que trabaja mucho para no vivir en la indigencia y de paso aporta a la comunidad unos tributos excesivos por unos servicios que, en su mayor parte, nunca en toda su vida utilizará. Y cuando llega el momento de relajarse con un poco de fiesta, se supone que es nuestra obligación como buenos ciudadanos “privilegiados” tener un recuerdo para los “olvidados” del mundo, no tan olvidados porque están siendo utilizados continuamente por ONGs y toda clase de asociaciones supuestamente sin ánimo de lucro para vaciar un poco más el bolsillo del ciudadano trabajador apelando a su buen corazón. Ese entramado políticamente correcto, alentado por unos y aceptado por otros, es lo que no es digerible. Pilar imagina que sólo ella y unos pocos más tienen presentes a esos niños y que los demás vivimos como locos una fiebre de consumismo que nos aparta de la reflexión. No es así. Todo lo contrario. Yo solamente trato con gente de clase media trabajadora cada vez más empobrecida. Entre ellos hasta hay algunos que se sienten afortunados por tener dinero para pasar un fin de semana cada 6 meses en un hotelito de 2 estrellas. Olvidan, quizás para no caer en la depresión, que el resto del año se la pasan trabajando duramente de lunes a sábado. Y que la cuarta parte de sus salarios se va en impuestos que malgastarán los verdaderos “privilegiados”. Esos complejos de culpabilidad son fomentados a diario por los medios de comunicación, los mismos que acusan al ama de casa de malgastar energía mientras sus cadenas de televisión emiten las 24 horas derrochando sin medida. Mira, yo soy de los que piensan que la virtud está en lo simple. Creo que la única postura verdaderamente sensata es hacer el bien cuando se tiene oportunidad y evitar hacer el mal cuando se tiene ocasión. Sólo con eso ya se puede dormir con la conciencia tranquila. Tener mala conciencia por montar un Belén con los niños o darles un poco de ilusión una noche en el año no me parece sano. Claro que hay niños que no tienen nunca su Noche de Reyes. Si Pilar cree que los padres de clase media no somos conscientes de las injusticias del mundo, se equivoca. Lo que pasa es que estamos un poco hartos de salvadores del mundo con sus consecuentes desastres y tragedias que sólo han perjudicado al final a la gente sencilla.
Segundo. Dices que yo no soy responsable, que sí lo son muchos gobiernos. Y muchos particulares. Olvidas que esos niños tienen padres o parientes que, al margen de los gobiernos, contribuyen a empeorar su destino con un desprecio absoluto de sus derechos como personas. Ahí es donde entra el gobierno para frenar tales abusos. Pero si, como acaba de suceder en Egipto, el pueblo da el gobierno a los que no van a respetar los derechos de los niños, más concretamente de las niñas, no se puede culpar sólo a los poderosos, algo hay podrido en la base. Piensa en esto, no es justo culpar siempre a los poderosos, ahora se ha visto que muchos pueblos no odian las dictaduras sino las dictaduras que no son afines a sus tradiciones ancestrales, por duras que sean. En muchos lugares del mundo no se considera violación de derechos humanos, ni explotación, ni abuso, todo el daño que se hace a los niños a diario, a sus propios hijos. Vete a África o al mundo musulmán y conocerás a los padres más insensibles que te puedas encontrar. En occidente tenemos el vicio de enaltecer las culturas ajenas y denigrar la nuestra. Contra ese vicio no hay mejor vacuna que irse a vivir un añito por esos lares (como hice yo) y observar lo que hacen los padres con sus hijos y cómo luchan por sustraerse a las normativas gubernamentales que tratan de restringir sus poderes absolutos. Ellos se sienten dueños y señores, todo lo demás es entrometerse en sus culturas y tratar de colonizarlos culturalmente. No es una cuestión de pobreza, es un problema de obstinación en mantener unos intereses y unos privilegios de origen tribal.
Sigue...
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Autor : Celestino
Data de publicació : 05/01/2012 01:01:40
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4
Re: Los otros niños
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Dice Pilar:
"Lejos, pues, o cerca, al abrigo de los agujeros negros de nuestros barrios marginales, o en las calles de los mapas lejanos donde malviven y mueren ante la indiferencia más impúdica, hay niños que nunca sabrán lo que es la ilusión de Reyes."
No eres tú, Celestino, quien debe sentirse culpable. Sí muchos gobiernos. Basta con que tengas conciencia del problema, y también pienso que sí eres/somos privilegiados, aunque sea por tener siquiera la posibilidad de trabajar para brindarles juguetes a nuestros niños.
Es meritorio que tengas presente a esos niños que Pilar quiere sacar de las sombras para que todo el mundo los vea. Ése es un mérito de Pilar, que con su voz que no grita en el desierto, pueda llegar a oídos sensibles y responsables del bienestar de muchos. Nada más busca. No busca culpabilizarte, Celestino. Seguro que no. Ni aguarte las fiestas. Sabes, en toda festividad judía, hay un momento para recordar episodios aciagos. Para orar por los muertos. Por eso, no se aguan las fiestas. Esto solo las hace más dignas.
Saludos
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Autor : Evelyn
Data de publicació : 04/01/2012 16:09:28
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3
Re: Los otros niños
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Querida Pilar,
Comparto contigo la tristeza por los males que asolan a tantos niños del mundo, pero discrepo del tratamiento que das al tema en este artículo. Reconoces que decir que en el primer mundo somos unos privilegiados no es original y luego dices que es inútil. Yo digo que además es falso. En este primer mundo no somos privilegiados. Mira a los padres que llevan en brazos a esos niños de caritas redondas e inocentes y verás a una clase media trabajadora que pasa muchas dificultades para sacar a uno, dos o tres hijos adelante, pero que se esfuerzan día tras día dejando su vida, su salud y sus propios intereses personales en ello.
Al decir que somos privilegiados tal vez quieres decir que la clase media que constituye la mayoría de la población occidental ostenta algún privilegio. Échale una ojeada a la historia y verás que los privilegios significaron siempre vivir holgadamente y gozar de beneficios sin realizar apenas esfuerzo alguno Los ciudadanos que tú denominas privilegiados estamos sosteniendo el llamado estado de bienestar trabajando duramente, con frecuencia en empleos poco agradables, y pagando mes tras mes elevados impuestos para sufragar los servicios que todos disfrutan, tanto los que buscan trabajo como los que prefieren vivir de subvenciones y ayudas sin aportar nada, algunos de estos últimos procedentes de ese tercer mundo víctima de nuestra maldad. No es justo el término “privilegiados”, a esa forma de vida siempre se le ha llamado “ganarse el pan con el sudor de su frente” mientras se observa horrorizado como de su sudor viven los que nunca han sabido lo que es sudar. Los niños que sí han visto un juguete en su vida no es porque pertenezcan a una clase privilegiada sino porque tienen unos padres que se desviven por ellos y les procuran toda la felicidad posible a fuerza de trabajo y esfuerzo. Como tú, por ejemplo. No escupas al espejo, que es tu bendita imagen de madre amorosa la que se refleja en él.
Para mí esos niños desgraciados no son invisibles, sé que están ahí lo mismo que los enfermos terminales, los desesperados sin trabajo, los que no celebran la Navidad porque la ausencia de un ser querido hace imposible ese júbilo tan propio de las celebraciones familiares. El mundo está lleno de injusticias y dolores, esa es su naturaleza. Si no fuera así se llamaría Paraíso. Yo tengo presente todos los días del año, llueva o truene, lo que es el mundo y lo mala que puede llegar a ser la gente. Pero dividir a la humanidad en primer mundo y tercer mundo, unos todos privilegiados y de algún modo responsables de la desgracia ajena y los otros víctimas, siempre exentos de toda culpa, es injusto. En las favelas brasileñas es costumbre ahorrar todo el año para tres días de dispendios en el carnaval, para contribuir a sus Escuelas de ruido y oropel compitiendo en grandes desfiles. Son miserablemente pobres o podridamente nuevos ricos traficando con droga, pero nadie dice a esos padres que mejor emplearían ese dinero en alimentar, vestir y educar a sus hijos o en buscarse un medio de vida decente. Por supuesto que no. Ellos son marginales y jamás serán culpables. Tienen el status de víctimas, todo lo malo que les pase es responsabilidad de alguien que vive a miles de kilómetros de allí.
No es justo querer amargar las fiestas de la pobre clase trabajadora occidental intentando hacer que se sientan culpables por trabajar medio año para poder comprar juguetes a los niños y otro medio para poder llevarlos una semana a la playa.
No sé si tú te mueves en ese mundo orondo que dices, ese boulevard privilegiado del primer mundo. Desde luego, ni yo ni mis amigos y familiares sabemos lo que es comprar nada para los niños que no hayamos ganado previamente con mucho sudor y a veces bastantes lágrimas. No puedo sentirme culpable por comer turrón, cantar villancicos y llevar a los niños a ver a los Reyes Magos. Algo de sana alegría nos merecemos después de un año de duros trabajos y madrugones. Yo no puedo sentirme culpable porque en un lejano pueblo de Filipinas los padres y madres de familia tengan la costumbre de cenar a costa del cuerpo de su hijo de cinco años entregado por ellos para el disfrute de un viejo pederasta que sabe muy bien donde encontrar a unos padres suficientemente desalmados que, escudándose en la pobreza, se las arreglan para explotar sin remordimientos el cuerpo de sus hijos y vivir de ese tráfico inmundo.
Saludos, querida Pilar. Aprovecho para felicitarte por tu blog y tus agudos comentarios. No pienses que esta discrepancia profunda significa que no valoro tus muchas virtudes como articulista.
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Autor : Celestino
Data de publicació : 04/01/2012 00:43:46
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2
Re: Los otros niños
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Tan real como todas tus reflexionesCiertas y dolorosas con el punto de dulzura que tu alma siempre pone .
Con todo mi corazón te deseo 2012 y muchímos siguientes , llenos de paz ,alegría,
fortaleza y éxito . !Ypaz para el mundo todo .amén Un hondo abrazo .Luisa Oaknín
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Autor : Luisa Oaknín Bendahán
Data de publicació : 03/01/2012 22:57:31
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1
Re: Los otros niños
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Sí, es muy triste y muy conmovedor. Niños usados y abusados, también niños de las calles que comienzan pidiendo y terminan robando. El descuido de la infancia es un síntoma alarmante en una sociedad humana. A veces pienso que los animales protegen mejor a sus crías.
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Autor : Evelyn
Data de publicació : 03/01/2012 12:02:20
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Dic que el meu amic, que se´n va al Tercer Món de tant en tant i torna tan net i tan moral com hi va anar, no és el meu amic. És el client de la vergonya, el motor que ar...
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LA CARICATURA DE L'ÍDOL
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Però Jackson no és pobre, ja no és negre i, sobretot, habita en aquell punt concret del planeta, invulnerable a la culpa: l'èxit.
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Una incursión al infierno
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Compran alfombras fantásticas de Pakistán hechas por las pequeñas manos de niños obreros, encadenados a telares desde los cinco años, generalmente comprados a sus familia...
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La princesa
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I així, sense ningú que la desitgés, esprimatxada i espantadissa, va començar a bategar el seu cosset blanquíssim en un llit d'hospital, sota l'empara d'un govern que en ...
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